miércoles, febrero 22, 2006

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TOY LOCA POR COMPRAR EL LIBRO! NADA MAS POR EL TITULO!

Isabella Santodomingo: ´Que los hombres las prefieren brutas es un hecho comprobado´
La autora de Los caballeros las prefieren brutas es la actriz colombiana Isabella Santodomingo que ha actuado en muchas teleseries desde 1992, una de ellas Perro amor.

Noviembre 30, 2005
César Ricaurte para EL UNIVERSO QUITO

La actriz y escritora colombiana, autora del libro Los caballeros las prefieren brutas, habla sobre su obra.Isabella Santodomingo es una inteligente que quiere pasar por “bruta”, una apasionada melómana y es una mujer con un gran sentido del humor, algo que, se dice, escasea. Y si bien su libro Los hombres las prefieren brutas es presentado como un texto de humor, es más que eso. Como toda pieza de buen humor, hay mucho de manifiesto, crítica y proclama en sus páginas.La autora de tal suceso editorial es una bella actriz colombiana que ha actuado en muchas teleseries desde 1992. Quizás, la más recordada sea Perro amor, donde interpretó a la inteligente y villana Camila Brando. Allí es cuando se preguntó, ¿por qué las mujeres inteligentes son las malas?

Pregunta: Marquemos la cancha. ¿Qué es ser inteligente y qué es ser bruta?
Respuesta: Ser inteligente es no mostrar armas, no sacar las uñas. Sobre todo a nivel de relaciones interpersonales. Las mujeres inteligentes son aquellas a las cuales no se les nota la gana, las que no retan a la pareja. Las brutas somos todas las demás, las que decidimos asumir el feminismo con una actitud revanchista. Y que finalmente debemos contentarnos con contar telarañas en el techo y quedarnos absolutamente solas.

P: Tú dices: “Hay dos formas básicas de vivir la vida: cómoda o incómodamente. Es decir, mantenidas y asalariadas”...
R: Sí. Yo nunca he sido mantenida, pero veo a mis amigas de ese grupo que se la pasan muy bien. Tienen tiempo para todo. Son aquellas que desayunan y quedan desocupadas. Yo también quiero eso.

P: Justamente describes una imagen de pasar todos los días por el autoservicio de McDonald’s para recoger el desayuno...
R: La mujer independiente, moderna o asalariada ya no tiene tiempo para nada. Perdió ese gustito por la vida. Vive para trabajar y ya no se consiente. En cambio, las mantenidas –y no lo digo con sorna, sino con envidia– son las mujeres que se pueden consentir, se inventan un pasatiempo... Obviamente, mi libro no propone ni lo uno ni lo otro, sino una nueva corriente que se llama “machismo por conveniencia”.

P: ¿Machismo por conveniencia?
R: Uno finge que no es tan útil, ni tan brillante ni tan sincera ni tan nada y, en cambio, se consigue alguien que la mantenga...

P: “Es que hemos perdido la humildad. Hemos perdido la habilidad de bajar la guardia y admitir al final del día que seguimos necesitándolos”. Te refieres, obviamente, a los hombres.
R: Lo que me motivó a escribir el libro no solo fue mi experiencia personal. Yo me volví muy autosuficiente, tanto que tuve a mi hija y ni siquiera me di la oportunidad de tener una familia. Simplemente un día se me cruzaron los cables y me dije: “Me voy de esta casa, me voy de este matrimonio. Yo puedo criar a mi hija sola”. He llorado mucho por mis propias decisiones. Me marché del país por cinco años y lo curioso es que cuando regresé mis amigas, aquellas que me habían apoyado en mi decisión, seguían sospechosamente solas, lamentándose por las mismas cosas y saliendo con el mismo prototipo de hombre: el fracasado abusivo, el que no les volvía a llamar. Eso es lo que me obligó a reflexionar... Me rehúso a que mi vida contenga capítulos tan patéticos.

P: ¿Tu libro produjo más polémica?
R: No. Y es curioso. Yo me imaginé que el libro iba a levantar un tierrero, que las feministas iban a saltar, que los hombres iban a cuestionar un montón de cosas, porque mi propuesta en el fondo es engañar a los hombres, como lo hacían nuestras madres o nuestras abuelas...

P: ¿Lo hacía tu madre y tu abuela?
R: Yo solo retomo conocimientos ancestrales. Pero lo curioso es que hay más gente a favor que en contra de mi propuesta. La máxima feminista que hay en Colombia, Florence Thomas, me invitó a tomar café y me dijo que en el fondo yo era partidaria del movimiento. Le dije que no, que al contrario yo era una desertora del feminismo. Y me declaro como tal. De esa forma descubrí que mi libro sirve.

P: ¿Lo has comprobado empíricamente?
R: Por favor, desde que escribí el libro tengo una vida sentimental mucho más plena, más estable. Mi propuesta es conciliar con la pareja. Lo hago de una manera jocosa, quien se quiera tomar en serio el libro, es problema suyo.

P: Isabella conciliadora. ¿Crees que tu hija verá ese mundo conciliado?
R: No lo sé, lo único que tengo claro es qué clase de ser humano puedo pensar que puede ser mi hija.

P: ¿Qué edad tiene tu hija?
R: Va a cumplir 10 años, pero aún cree en Papá Noel, Mickie Mouse, y trato de que conserve eso por un rato más. No la estoy criando para que sea la más inteligente o la más perfecta, sino para que sea un buen ser humano.

P: ¿Por qué crees que los hombres las prefieren brutas?R: Yo no lo creo, es un hecho científicamente comprobado.

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